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Aspectos clave para conocer el sistema de salud uruguayo: reflexiones en base a Monitor Salud

El pasado viernes 3 de agosto se presentó Monitor Salud, una herramienta de análisis de datos diseñada para apoyar la toma de decisiones de organizaciones vinculadas al sistema de salud del Uruguay. Monitor Salud compila información financiera, de producción asistencial, de recursos humanos, de afiliados y de variables del entorno de diversas fuentes y las incorpora en un único sistema de Business Intelligence. Esta herramienta permite comparar instituciones de forma fácil y amigable, sugiriendo grupos de comparación en función del riesgo de su población, su dimensión y su localización mediante la puesta a disposición de más de 50 dashboards interactivos y más de 350 gráficos y tablas.

En el marco de su presentación se reflexionó sobre el desempeño de los últimos años del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS). En lo que sigue de esta nota se resumen algunas conclusiones del informe "Aspectos clave para conocer el sistema de salud uruguayo". Para acceder al informe completo haga clic aquí.

Resumen

 

La cobertura del Fondo Nacional de Salud (FONASA) pasó a abarcar del 25% al 82% de la población entre 2007 y 2018. Si a ello se le suman los afiliados a prestadores de salud sin cobertura FONASA y los afiliados a la Sanidad de las Fuerzas Armadas y Policial, se llega a que, en la actualidad, aproximadamente 350.000 personas cuentan con doble cobertura, lo que podría implicar una posible fuente de ineficiencia para el SNIS. Este aumento de la cobertura FONASA se dio de la mano de la incorporaron de colectivos con mayor perfil de riesgo. Tal es el caso de los pasivos, que dan cuenta del 50% de aumento de las afiliaciones en los últimos 5 años. Esto repercutió en un aumento en la cápita relativa promedio y, por lo tanto, de los costos esperados por afiliado.

Entre 2013 y 2017, los ingresos de las Instituciones de Asistencia Médica Colectiva (IAMC) procedentes del sector público aumentaron un 42,1% en términos reales. En relación al total de ingresos operativos, estos aumentaron su incidencia en 6,1 puntos porcentuales, totalizando 76,8% en el año 2017. Estos ingresos incluyen las transferencias por cápitas, los ingresos por metas asistenciales y la sobre cuota de inversión. Estas cifras van de la mano con el aumento constante de las transferencias de rentas generales al FONASA, que superaron el punto porcentual del PBI en 2016.

En cuanto a los resultados financieros alcanzados por las instituciones del SNIS, a nivel global en 2017 las IAMCs lograron revertir el déficit operativo y última línea que habían alcanzado en año 2016. En 2017 el primero se situó en 1,1% y el segundo en 1,2% de los ION. Según se destacó, sólo 14 de las 36 IAMC deterioraron su resultado última línea respecto al año anterior. La mejora fue impulsada principalmente por las instituciones de Montevideo de mayor riesgo promedio.

En lo que respecta a calidad asistencial, el sistema presenta un déficit de disponibilidad de información en esta dimensión. Hasta el año 2017, cada enero se publicaba un conjunto de indicadores de calidad con el objetivo de que los afiliados al SNIS contaran con información objetiva a la hora de elegir su prestador de salud durante el período de movilidad regulada (comúnmente llamado “corralito mutual”). No obstante, en febrero de 2018 no se habilitó el período de movilidad regulada y se discontinuó la publicación esta información.

Mientras el costo de los servicios prestados (CSP) por afiliado aumento en términos reales, la cantidad de prestaciones por afiliado disminuyó (tomando en cuenta el riesgo de la población en ambos casos). En efecto, mientras que el CSP aumentó 9,5% en términos reales por afiliado equivalente, los principales indicadores de producción asistencial se contrajeron. A modo de ejemplo, la cantidad de días cama ocupados cada mil afiliados, en CTI y en cuidados moderados, registraron una caída de 2,7% y 3,8%, respectivamente, en el período considerado. En línea con esta contracción, la cantidad de consultas (urgentes y no urgentes) cayó 5,2%. Vale destacar que estos rubros representan, de forma aproximada, un 75% del total del costo asociado a los servicios prestados.

Los costos por afiliado muestran una elevada heterogeneiddad entre prestadores aun teniendo en cuenta el riesgo de la población usuaria. En efecto, hay prestadores que destinan en promedio casi el doble de dinero que otros para brindar asistencia a sus afiliados. Por otro lado, la distribución en el gasto por administración y ventas (GAV) es aún más heterogénea: existe una relación de 1 a 10 entre los extremos. Estas mismas disparidades se registran en el gasto destinado a medicamentos, retribuciones al personal, en la mayoría de servicios asistenciales y en ratios como enfermeras por médico y cargos de alta dedicación cada mil afiliados.

A la luz de la información recogida se señalan las siguientes oportunidades de mejora para el sistema de salud:

  • Aumentar nivel de protocolización de la actividad médica asistencial
  • Mayor nivel de complementación entre instituciones que conforman el sistema: se necesita un mapeo de los recursos del sistema
  • Mejorar disponibilidad y calidad de información
  • Revisar estructura de gobierno de las corporaciones y los incentivos que derivan de ellas
  • Fortalecer capacidad de fiscalización del MSP como organismo “superintendencia” del SNIS
  • Avanzar en una reforma orientada a la calidad: definir claramente qué se entiende por calidad, como medirla y alinear incentivos