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Campaña electoral y reforma fiscal verde

En el actual contexto de campaña electoral escuchamos propuestas de cambios tributarios por parte de los distintos candidatos o de los principales actores políticos de nuestro país. Estos van en distintas direcciones. En aumentar algunos de los impuestos actuales o eliminar exoneraciones (casos de impuesto de primaria o IRAE) que conceptualmente apuntan a gravar más a determinados sectores económicos, o, en caso contrario, se proponen disminuciones o incluso eliminaciones (casos del IASS o determinados ingresos del IRPF) que teóricamente irían destinados a rebajar impuestos a determinados sectores de población o tipos de contribuyentes.

En cualquier caso, pareciera que estas propuestas son de muy corto plazo, con bajo impacto en los ingresos fiscales y con objetivos específicos político-electorales. En sustancia, no vemos ninguna propuesta que considere el sistema tributario en su conjunto, incorporando la temática energética y ambiental por un lado ? las llamadas ?reformas fiscales verdes? ? y, por otro, las consideraciones de tendencias y estándares fiscales internacionales que hoy se proponen, producto de la internalización en materia tributaria y la preponderancia de organismos internacionales como la OCDE y las relaciones e intercambios de información entre las administraciones tributarias.

Importantes cambios por estándares fiscales internacionales y relaciones entre administraciones tributarias ya han impactado seriamente en nuestro sistema tributario nacional en los últimos años, pero seguro lo seguirán haciendo en los próximos venideros, y la estrategia podrá ser de política reactiva, procurando ceder en lo mínimo, cuidando el régimen nacional o incluso aprovechando esas presiones para cumplir con demandas de mayor contenido ideológico, o avanzar con una estrategia de inserción internacional proactiva, considerando esos estándares fiscales internacionales, buscando maximizar sus efectos sobre las inversiones y la economía en su conjunto, con una visión de mediano y largo plazo.

En lo que no hemos avanzado, y lamentablemente no parece que escuchemos nada en la campaña electoral, es en materia de propuestas para incorporar a nuestro sistema tributario algunos aspectos para una ?reforma fiscal verde?, como aportes para el desarrollo sustentable.

¿Qué significan estas ?reformas fiscales verdes?? En primer lugar, resultará útil partir de la definición de un impuesto ecológico o medioambiental: es aquel cuya base imponible es una unidad de medida sobre un impacto negativo en el medioambiente. Un impuesto que grava las externalidades negativas generadas por actividades humanas relacionadas con el medioambiente.

Nótese que el cambio de paradigma en términos tributarios es muy importante, se pasan a gravar ?males? y no ?bienes?. No se gravan capacidades económicas o manifestaciones de riqueza, se gravan externalidades negativas, impactos medioambientales negativos.

Sobre este concepto, las reformas fiscales verdes, se han propuesto en base a la aplicación del llamado ?doble dividendo? de la imposición ambiental, procurando que los impuestos ambientales no solo sirvan para corregir las externalidades negativas (primer dividendo de la imposición), sino que se utilicen los ingresos obtenidos con dichos impuestos para reducir otros impuestos más distorsionantes (segundo dividendo de la imposición), en particular, las cargas de seguridad social e impuestos que gravan el trabajo, o bien las los impuestos a las rentas personales.

La idea subyacente de la teoría del doble dividendo es que la reforma fiscal verde pueda ser también una reforma fiscal ?neutra?.

Desde fines del siglo pasado, en la década de 1990, comenzaron a llevarse a la práctica experiencias de reformas fiscales verdes, en particular en Europa. Se ha buscado un sistema fiscal más eficiente y sencillo, con tasas menos elevadas y bases más amplias, por un lado, y la introducción de impuestos ambientales ?principalmente sobre carbono, emisiones de gases de efecto invernadero, y energías de combustibles fósiles?, por otro, para compensar la reducción del peso tributario directo por cargas al trabajo o rentas personales.

Las nuevas versiones de reformas fiscales verdes introducen impuestos ambientales con políticas mixtas o reciclajes de ingresos. Por un lado, impuestos sobre el carbono, y por otro, reducción de impuestos sobre el trabajo y promoción de la eficiencia energética vía energías renovables y tecnología de bajo contenido de carbono.

En algunos países emergentes ya existe interés creciente en la aplicación de estas reformas; seguramente contribuirán a mejorar el comportamiento ambiental, pero también a desarrollar sistemas tributarios más eficientes y equitativos. Esperemos que más allá de la campaña electoral, estos temas se integren en la agenda pública nacional, con debates fundados técnicamente y estrategias de mediano y largo plazo.

Escribe:
Cr. Gustavo Viñales

Artículo publicado en Diario El Observador, en edición del viernes 28 de marzo del 2014.