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COPOM mantuvo el sesgo de la política monetaria

En línea con lo esperado, en un contexto en el que la inflación subyacente permanece elevada (8,5%) y las expectativas de inflación en los horizonte de 18 meses se mantienen por encima del rango meta definido por el Comité de Coordinación Macroeconómica (3%-7%), el Comité de Política Monetaria del BCU anunció ayer que mantiene el sesgo contractivo de su política monetaria.

En efecto, el crecimiento de la cantidad de dinero se ha venido desacelerando desde mediados de 2013 cuando el BCU anunció el abandono del régimen de tasas de interés y estableció rangos indicativos de crecimiento de la cantidad de dinero como instrumento de política monetaria.

El COPOM ?decidió ratificar la instancia contractiva de la política monetaria y mantener para el trimestre abril-junio un rango de referencia indicativo de crecimiento del agregado M1 ?promedio trimestral de 7-9% interanual?, el mismo rango que había sido definido para el primer trimestre de 2015.

Vale resaltar que, de acuerdo a lo expuesto en el comunicado del COPOM, el BCU entiende que esta referencia de crecimiento de la cantidad de dinero (convergiendo a 8% interanual) sería consistente con el objetivo de ubicar la inflación en el centro del rango meta (5%) y con el crecimiento potencial estimado de la economía uruguaya en el mediano plazo (en torno al 3%). En otras palabras, podría afirmarse que el BCU entiende que asegurar un aumento de la cantidad de dinero a un ritmo del 8% anual debería permitir un crecimiento del PIB del 3% en el mediano plazo y una inflación en torno al 5%.

Cabe destacar que en el primer trimestre de 2015, el crecimiento del agregado monetario definido como referencia (el M1?) mostró un crecimiento interanual de 8,1%, en línea con el rango indicativo definido para ese período (7%-9%).

En la medida en que estos anuncios no implican un cambio en el sesgo ni en las prioridades de la política monetaria, no deberían registrarse impactos relevantes en variables de mercado como la liquidez en moneda nacional, la volatilidad de las tasas de interés ni la cotización del tipo de cambio.

Comité de Coordinación Macroeconómica destacó la necesidad de asegurar la consistencia de las políticas fiscal, monetaria y salarial

Por otra parte, en el día de ayer y previo a la reunión del COPOM, también se llevó a cabo la reunión trimestral del Comité de Coordinación Macroeconómica, integrado por representantes del MEF y por el Directorio del BCU.

Un aspecto destacado del comunicado de esta reunión, a diferencia de los comunicados de instancias anteriores, es el énfasis puesto en la necesidad de asegurar la consistencia de las políticas.

En efecto, el comunicado destaca que ?La necesidad de mantener el balance de los objetivos de la política económica, que incluyen la estabilidad de precios (desafiada por sistemáticas presiones inflacionarias), la sustentabilidad de las cuentas públicas y la competitividad global de la producción doméstica, obliga a asegurar la consistencia de las herramientas de la estrategia macroeconómica, particularmente las políticas fiscal, monetaria y de ingresos.?

Podría entenderse que este anuncio constituye un reconocimiento explícito por parte de las autoridades de que la política fiscal y la política de ingresos (salarial) en los últimos años no priorizaron la estabilidad ni el balance de los objetivos de política mencionados. Adicionalmente, este anuncio constituye una señal relevante en la medida que podría estar anticipando un cambio en el sesgo de las políticas fiscal y salarial, que pasarían a estar más alineadas con el sesgo contractivo de la política monetaria para evitar un mayor deterioro de la competitividad.

Si bien este anuncio constituye una señal relevante en la medida que establece en forma explícita la prioridad de corregir el desalineamiento de la inflación, del resultado fiscal y del tipo de cambio real, en los próximos meses ocurrirán dos instancias clave en las que se deberían reflejar estos objetivos: el presupuesto quinquenal y el comienzo de una nueva ronda de Consejos de Salarios. Por tanto, la evaluación del nuevo programa fiscal y los resultados de los acuerdos salariales será determinantes para evaluar en qué medida estas nuevas prioridades se ven plasmadas en las decisiones de política económica.