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EE.UU.: Se agotan los tiempos para aprobar el incremento del Tope de Deuda

¿Qué es el debt ceiling?

El ?debt ceiling? es el monto que el Congreso de los Estados Unidos establece como límite máximo que puede alcanzar la deuda pública. Este límite se estableció por ley en Febrero de 2010 en USD 14,3 trillones. En mayo de 2011, la deuda del gobierno de EE.UU. se ubicó apenas 25 millones de dólares por debajo del límite autorizado. El Tesoro de EE.UU. estima que se necesita una expansión del debt ceiling de una magnitud de USD 2 trillones para cumplir con los gastos comprometidos hasta noviembre 2012. La situación de ampliar el límite de endeudamiento no es excepcional en EE.UU., de hecho, este tope ha sido extendido 74 veces en la última mitad de siglo.

¿Qué sucede si no se logra un acuerdo?

La superación del límite de endeudamiento implica que el Departamento de la Tesorería pierde la potestad legal para ampliar el nivel de endeudamiento, operación que es fundamental para financiar las políticas fiscales en la coyuntura actual. En consecuencia, desde mayo, la Tesorería ha tomado medidas para disminuir el volumen de deuda y evitar la superación del límite. Estas medidas incluyen la suspensión de capitalización de fondos de retiro civil y la interrupción de emisión de nuevos títulos (acciones que se retomarían cuando se amplíe el debt ceiling). Estas disposiciones tomadas por la Tesorería solamente retrasan la superación del límite de endeudamiento, pero no lo evitan. Según estimaciones del Secretario del Departamento de la Tesorería, Timothy Geithner, el límite se alcanzaría el 2 de agosto.

En el caso de que se llegue a esa fecha sin tener una ampliación del debt ceiling por parte del Congreso, es la potestad de la Tesorería determinar la prioridad de los gastos, eligiendo cuales se realizan y cuales se aplazan. En definitiva, en ausencia de una ampliación del límite de endeudamiento, las opciones para el Gobierno son reducir el gasto público y/o aumentar los impuestos y/o no pagar las obligaciones de deuda. Cabe destacar que el nivel de deuda actual como porcentaje del PIB no es el mayor del último siglo. Durante la Segunda Guerra Mundial, el nivel de endeudamiento fue mayor, lo cual no fue un impedimento para que EE.UU. cumpliera con sus obligaciones. El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, advirtió que la suspensión de pagos "no es una opción" para EEUU y que "una cesación de pagos contrarrestará todo lo que hemos estado haciendo para estimular la economía, y subirá los tipos de interés".

Consecuencias para la política fiscal

En los últimos meses, la discusión política entre demócratas y republicanos se ha desarrollado en torno a la preferencia de unos y otros por una política de ajuste del gasto público versus el aumento de ciertos impuestos. De momento, ningún acercamiento de las posturas ha derivado de las negociaciones. Esto implicó que las agencias calificadoras de riesgo pusieran en revisión la calificación de la deuda de EE.UU. Moody's considera que la probabilidad de caer en default en los pagos de intereses es bajo, pero que no debe ser minimizado. Por su parte, S&P manifestó que de no lograr el Congreso un acuerdo en los próximos días, la agencia considera que el país no podría alcanzarlo "en varios años", lo que resulta "inconsistente con una calificación 'Aaa', dada la trayectoria esperada de la deuda en los próximos años.

Más allá de la discusión actual sobre el tope de endeudamiento, EE.UU. enfrenta un problema fiscal de largo plazo, donde el equilibrio fiscal y la trayectoria de su deuda pública está puesta en duda debido a la falta de claridad política sobre el rumbo de las políticas fiscales.

En cualquier caso, antes del 2 de agosto el Congreso de los Estados Unido deberá aprobar una ampliación del límite de endeudamiento. En los últimos meses hemos asistido a un proceso de intensas negociaciones políticas, mediante las cuales algunos congresistas, en particular del Partido Republicano, están exigiendo una corrección de la política fiscal que asegure la sostenibilidad de la política fiscal a cambio de aceptar una ampliación del debt ceiling.

En este contexto, Barack Obama respalda un "plan ambicioso y equilibrado" que consiste, principalmente, en un recorte del gasto (83%) y un incremento de la carga impositiva (17%), que reduciría el déficit en USD 4 trillones al cabo de la próxima década. Otras propuestas que le han presentando los congresistas a Obama incluyen un plan menos ambicioso de reducción del déficit de USD 2,4 trillones de dólares, algo que el presidente ya ha rechazado puesto que no incluye su exigencia de "enfoque equilibrado" que aúne recortes sociales y subida de impuestos.

De acuerdo a una encuesta realizada por Gallup entre el 7 y 10 de Julio, el 50% de los ciudadanos norteamericanos preferirían un recorte de gastos para reducir el déficit fiscal. Mientras que un 11% de los encuestados se inclinan por un incremento de los impuestos, un 32% está a favor de que la reducción del déficit sea realizada a través de un recorte de gastos y un incremento de impuestos en la misma proporción.

Escribe: Ec. Eugenia Larrañaga
Analista de CPA Ferrere.