CPA FERRERE
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El cerebro bajo análisis para potenciar la creatividad

?Daniel (Ferrere) era un innovador empedernido?. Así lo describió el socio director de CPA Ferrere, Nelson Mendiburu, el 29 de julio al lanzar CPA Innovation, una firma del Grupo FERRERE. La actividad se realizó en la sala de conferencias del nuevo edificio de CPA, y contó con un homenaje al fundador de la compañía a tres años de su fallecimiento.

Mendiburu agregó que era un adelantado para su época, una persona con muy buenas ideas y un líder implacable. ?Era un innovador que estimulaba a su equipo y a sus socios a crear, pensar, a tirar ideas e innovar, que es una característica que está en el ADN de esta firma?, sostuvo.

CPA Innovation se dedicará a la prestación de servicios de alto valor añadido en tecnologías y sistemas de información en las áreas de consultoría, desarrollo, soporte técnico e implementación y formación. El socio de la firma, Bruno Gili, explicó que se busca profundizar una economía en red. ?El mundo en los últimos 15 años ha cambiado vertiginosamente. La producción tecnológica nos ha hecho cambiar los modelos de negocios y cómo hacemos nuestros servicios. (?) La velocidad es lo que caracteriza al mundo en el que vivimos y debemos cambiar nuestra actitud frente a esto. La estrategia ya no es más construir una ventaja competitiva sostenible, tenemos que construir una ventaja competitiva adaptable?, afirmó Gili.

El toque distinto lo brindó la charla del especialista en innovación aplicada a los negocios Estanislao Bachrach. Es doctor en Biología Molecular por la Universidad de Buenos Aires y por la Universidad de Montpellier en Francia, tiene una Maestría en Dirección de Empresas de la Universidad Torcuato di Tella de Buenos Aires. A su vez, investigó y enseñó en la Universidad de Harvard durante cinco años.

Creatividad e Innovación

Bachrach explicó que una de las áreas de estudio de la neurociencia es cómo hace un cerebro para ser más creativo, y que la innovación no es una estrategia sino que es parte de la cultura de cada organización.

Si bien únicamente el 2% de la población occidental es innovadora nata, el otro 98% puede aprender a serlo, mejorar y estimular la creatividad. Existen muchos ejercicios que logran ese fin, siempre de acuerdo al límite biológico de nuestra creatividad.

Hoy en día la creatividad se ha convertido en una necesidad para el mundo de los negocios. Si bien los conocimientos específicos son muy importantes, los directivos de las empresas buscan personas creativas para que formen parte de sus equipos.

?Los personajes que van a hacer la diferencia en las empresas, gobiernos y organizaciones sin fines de lucro son aquellas que puedan ser más creativas, entender al cliente y generar empatía?, aclaró Bachrach.

Para poder ser más creativo y más innovador, una persona tiene que estar comprometida y/o apasionada con su trabajo, ya que de lo contrario sería imposible lograr buenos resultados. Innovar, recordó Bachrach, requiere de un gran esfuerzo por parte de la empresa y de los integrantes de ésta.

Ideas y pensamientos

Hace 100 mil años que el cerebro humano busca el ahorro de energía. En esta búsqueda lo que hace es generar patrones dominantes de pensamientos. Este ahorro de energía y pensamientos iguales que el cerebro nos impone son enemigos de la creatividad, ya que ser creativos supone pensar diferente, tener ideas diferentes.

?En neurociencia, la creatividad está definida por la cantidad de ideas, no por la calidad. Cuantas más ideas nuevas uno tenga hay más chance de que haya alguna diferente que esté buena?, afirmó Bachrach.

Para saber si nuestras ideas van a ser útiles, debemos preguntarnos si nos gustan, si son prácticas ? si aquellas personas a las que les voy a presentar mi producto van a mejorar ? y si son creativas ? si estamos implementando algo nuevo en el mercado, algo que no se haya hecho. Si la idea propuesta cumple con esos tres requisitos se considera una idea innovadora.

Necesidad de cambio

Para ser más creativo es necesario un cambio, ya que pensar diferente significa cambiar.

Un error es pensar que la gente cambia en base a sus comportamientos. Una persona para cambiar sus comportamientos tiene que primero cambiar la forma de pensar y de sentir. ?Es el modelo del iceberg: es muy poco lo que podemos ver de una persona y mucho lo que le pasa no lo podemos ver. A la hora del cambio, tenemos que atacar esa área de la gente. La gente no cambia por hechos, cambia por emociones?, dijo Bachrach.

Para que un cerebro cambie primero es necesario hacer una pausa ? algo que es muy difícil en el mundo de los negocios. En esa pausa se debe analizar hacia dónde queremos ir, qué estamos haciendo mal y qué queremos cambiar.

Un directivo debe tener en cuenta que un cerebro amenazado no cambia. La falta de autonomía, las incertidumbres, las competencias y la injusticia son factores que amenazan al cerebro frente al cambio. Ante una amenaza el cerebro abraza lo conocido, explicó el experto. Recordó que el cambio nunca es fácil, es doloroso. El líder debe dejar en claro eso a sus empleados y transitar juntos ese proceso, concluyó.

Artículo publicado en suplemento Café & Negocios de diario El Observador, en edición del domingo 4 de agosto de 2013.