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El desafío de hoy, el sustento de mañana

En un contexto de desaceleración de la economía, que afecta a algunos sectores en particular, surgen desafíos para los especialistas en Recursos Humanos.

Gonzalo Icasuriaga, socio y responsable de Capital Humano de CPA Ferrere, explica cómo las nuevas condiciones del mercado están incidiendo en la agenda de RR.HH. de las empresas.

¿Qué dificultades atraviesa el mercado laboral actualmente?

Lo que se ve es un mercado laboral que empieza a dar señales de deterioro en sus principales indicadores. La tasa de desempleo empieza a aumentar levemente y ya se vislumbran síntomas de destrucción de empleo, sobre todo en algunos sectores de la economía. Es un dato nuevo que se insinuaba desde hacía meses, pero ahora empieza a haber evidencias concretas.

¿Qué causa la destrucción del empleo?

Son varias las causas. Precios internacionales de nuestra producción primaria, vecinos con economías estancadas como Argentina y Brasil, que afectan industrias manofactureras -textil, autopartes-, la crisis en Venezuela que es un destino relevante para las exportaciones lácteas, y los temas generales de competitividad y reinserción internacional que están en la agenda actualmente. Este contexto está incidiendo de una manera directa o indirecta en los distintos sectores y afecta el presente y las expectativas de algunos sectores.

¿Cuáles son los sectores que se ven afectados por la desaceleración?

Hoy se ven afectados, sobre todo, los sectores de manufacturas, industria textil, industria de autopartes, construcción, lácteos y agro en general (por evolución de precios internacionales y la sequía). Se han perdido empleos y está empezando a aumentar el número de personas en seguro de paro.

¿Qué consecuencias trae esta situación para el mercado laboral?

El empleo empieza a ser un tema de preocupación, es decir, que no suba la tasa de desempleo de la economía. En las personas afecta de manera más directa o más indirecta, en función del sector en el que trabajen. Esa sensación de seguridad de empleo que uno tenía cuando había una economía pujante, un mercado demandante, que generaba la expectativa de que todo iba a estar mejor, en la medida que empieza a haber señales de deterioro, esa expectativa positiva se ve como un signo de incertidumbre sobre qué es lo que va a pasar con sus empleos. También empieza a haber temores en algunos sectores especialmente, o en empresas de algún sector más expuesto a problemas de competitividad internacional. Es un riesgo que viven tanto las personas como las empresas. Pero tampoco es un tema generalizado, es decir, Uruguay está creciendo y va a seguir haciéndolo. Lo que ha disminuido es la tasa de crecimiento, o sea, Uruguay va a crecer a casi un 3%. Se dice que la economía se está desacelerando, es decir, está creciendo a tasas más bajas, pero no es que decrezca, por lo cual los síntomas que hoy hay son, sobre todo, en industrias específicas más expuestas a problemas de competitividad internacional.

Extracto del artículo publicado en el semanario Crónicas. Acceda al documento adjunto.