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El peso de los impuestos en la economía de las familias

El día libre de impuestos® es una forma de medir la presión tributaria sobre la sociedad en su conjunto, identificando el día hasta el cual ésta debe ?trabajar? para hacer frente al pago de los impuestos.

En forma similar, puede estimarse cuál es la presión tributaria de una familia calculando qué porcentaje de sus ingresos se destina al pago de impuestos, ya sea en forma directa o indirecta.

Para estimar la presión tributaria familiar, deberán identificarse los distintos rubros de gasto de la familia elegida y determinar todos aquellos tributos, directos o indirectos, que se ocultan detrás de los bienes y servicios consumidos por la referida familia.

Algunos de estos tributos son claramente identificables: los aportes a la seguridad social, el aporte al FONASA, el IRPF, la contribución inmobiliaria y la patente del auto, entre otros.

La familia Álvarez destina el 35% de sus ingresos al pago de impuestos, mientras que la familia Benítez destina casi la mitad de sus ingresos al mismo fin.

Ahora bien, otros tributos son más difíciles de identificar pues se encuentran ocultos en el precio de los bienes y servicios que consumimos: el IVA en los servicios de salud, alimentos, vestimenta y esparcimiento, y el IMESI incluido en el precio de compra de las bebidas, los autos y la nafta. Por eso, realizar este cálculo implica ?descubrir? todos los impuestos que están ocultos detrás de los ingresos y consumos de la familia.

Cuando compramos un auto, casi el 49% de su precio son impuestos. Cada vez que llenamos el tanque, la mitad del precio que pagamos es IMESI y cuando compramos refrescos y cerveza para el asado del domingo estamos pagando casi un 40% entre IMESI e IVA.

A los efectos de analizar la presión tributaria sobre el ingreso de las familias, analizamos la situación de dos familias ficticias con distintos niveles de ingreso y un supuesto nivel de gasto y de consumo.

La familia Álvarez, integrada por un matrimonio y dos hijos, tiene un ingreso de $ 25.000 mensuales, obtenido por un integrante que trabaja en relación de dependencia. Envían a sus hijos a la escuela pública, alquilan su vivienda, no tienen auto ni servicio doméstico.

La familia Benítez, integrada también por un matrimonio y dos hijos, tiene un ingreso mensual de $ 90.000, obtenido por un integrante que trabaja en relación de dependencia. Envían a sus hijos a un colegio privado, son propietarios de la casa en la que viven, tienen un auto y servicio doméstico y pueden ahorrar unos $ 2.000 por mes.

En ambos casos, las familias destinan aproximadamente un 25% de su ingreso al pago de BPS, FONASA e IRPF. Sin embargo, la familia Benítez es propietaria de la casa en la cual vive e incurre en gastos que pueden ser considerados ?superfluos? y con una mayor carga tributaria. De ahí que deba destinar un mayor porcentaje -que llega prácticamente a la mitad- de sus ingresos al pago de impuestos.

Estos cálculos -que no tuvieron mayores cambios del año pasado a este- confirman la sensación generalizada de que la carga tributaria sigue siendo muy significativa para las familias que pagan IRPF.

Por Isabel Hounie