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El teletrabajo avanza en el mundo y Uruguay se quiere poner a tiro

Bajo la consigna “Teletrabajo: una manera distinta de organizar la vida laboral. Oportunidades, desafíos y recomendaciones para su instrumentación práctica”, CPA FERRERE realizó un abordaje integral y profundo sobre esta nueva modalidad laboral, contemplando las distintas aristas que involucra el tema: tendencias de gestión de personas, aspectos jurídicos, tecnológicos, jurídicos y las mejores prácticas sobre teletrabajo.

El evento contó con la participación de Gonzalo Icasuriaga, socio de consultoría de CPA Ferrere, referente de la práctica de Gestión de Personas y Transformación Organizacional; el subsecretario de Trabajo y Seguridad Social, Nelson Loustaunau; el consultor especializado en implementación de Teletrabajo en Latinoamérica (que integra el equipo de CPA Ferrere para trabajar el tema en Uruguay) Fabio Boggino; la Directora de la División Capital Humano del Banco de Seguros del Estado, Alicia Di Bartolomeo (que contó la experiencia piloto que desarrollo en BSE con la consultora); y el abogado senior del estudio Ferrere, Felipe Lasarte.

Los expositores coincidieron en que el teletrabajo no es una moda, sino una manera nueva de organizar el trabajo, que viene creciendo de forma irreversible en el mundo.  Las expectativas de las nuevas generaciones, el avance de la tecnología y la preocupación de las empresas por mejorar el clima de trabajo y generar ambientes más productivos y estimulantes, son algunas de las razones que explican su avance. También coinciden que el mismo puede significar un cambio cultural dentro de las organizaciones por lo que realizar una instrumentación gradual, controlada y planificada es una práctica imprescindible para no quedarse a medio camino con los resultados de su implementación.

Gonzalo Icasuriaga señaló que en el contexto en el que vivimos actualmente “volátil, incierto, complejo y ambiguo”, en el que los cambios tecnológicos son cada vez más rápidos y profundos, surgen alternativas a los modelos tradicionales de trabajo, que se van consolidando y el teletrabajo es uno de ellos.

Los datos presentados en el evento indican que el empleo temporal (“Gig Economy Workers”) está aumentando en el mundo y se proyecta que el 50% del trabajo global tendrá algún componente remoto en 2020, mostrando una clara tendencia hacia el teletrabajo. De hecho, hoy es muy común que las personas teletrabajen de manera informal, es decir, sin una política pensada para potenciar su funcionamiento, reducir riesgos y capitalizar el beneficio que podría generar en el clima de trabajo y en el valor de su marca empleadora.

En tanto, Lasarte explicó que si bien en Uruguay no existe una legislación específica sobre esta modalidad, “eso no implica que no haya normas a respetar”, ya que se deben aplicar las mismas reglas que para otros trabajadores a nivel de salarios, condiciones de seguridad, confidencialidad y horario laboral, entre otras. Además, existen convenios y recomendaciones internacionales desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que refuerzan estas condiciones.

Lasarte destacó que es recomendable reglamentar el teletrabajo dentro de una empresa a través de una política que determine los derechos y obligaciones que tendrán las partes involucradas.

Por su parte, Loustaunau aseguró que el teletrabajo dejó de ser una proyección a futuro y pasó a ser parte del presente, atravesando “todos los sectores de la producción”. El integrante de la cartera compartió con el panel la importancia que existe en promover una regulación sobre el tema.

Por este motivo, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social está trabajando en diseñar un proyecto de ley que incluya este fenómeno y acompañe el cambio. Según Loustaunau, se está pensando en una legislación mínima y altamente flexible que sirva de impulso y marco general de actuación, porque “si hacemos una regulación detallada, desde que terminamos el proyecto hasta que llega a su sanción en el Parlamento la ley envejeció.

En referencia a la forma más adecuada de implementar el teletrabajo en cualquier empresa, Fabio Boggino recomendó asesorarse previamente con un equipo idóneo en la temática, ya que implica el desafío de “pensar el trabajo de una manera distinta” teniendo en cuenta las exigencias del empleado, los intereses del empleador y el avance de la tecnología. “Nuestros principales clientes son empresas que tuvieron malas experiencias previas, por eso nuestra metodología busca recoger esas lecciones aprendidas y plantea un avance en etapas, gradual y controlado”.

Alicia Di Bartolomeo, contó su experiencia en la implementación de un caso piloto de teletrabajo en el BSE que se desarrolló en el 2018 junto con la consultora CPA Ferrere: “30 teletrabajadores vivieron la experiencia y el resultado fue excelente, dicho no solamente por los teletrabajadores sino también por sus jefes”. “Los jefes tienen un rol fundamental en esto, por eso es muy importante que se involucren, que se los capacite y que se los acompañe en el proceso. Ya estamos planificando la extensión del piloto”.

En síntesis, la instrumentación del Teletrabajo no es un tema únicamente tecnológico, sino que se trata de un tema de gestión, que cambia la forma de trabajar y por ende no puede hacerse de forma improvisada, como lo demuestran muchos intentos fallidos que se ven con frecuencia.