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Entre la transición económica global y el año electoral en Uruguay

En el marco de la última Reunión de Coyuntura Económica del año, ?Tiempos de cambios: entre la transición económica mundial y el año electoral en Uruguay?, Gabriel Oddone y José Carlos Díez disertaron sobre el contexto internacional, en particular sobre la situación europea, y las perspectivas y desafíos que deberá afrontar la economía uruguaya de cara a un nuevo año electoral.

José Carlos Díez sostuvo que Europa comenzó a visualizar el camino de salida de la crisis a partir de la intervención de Mario Draghi, Presidente del Banco Central Europeo, a mediados de 2012, que logró descomprimir la presión financiera sobre los países periféricos. El economista español señaló que la crisis bancaria comienza a quedar atrás, aunque el proceso de desapalancamiento continuará, impactando sobre la actividad económica y la generación de empleo.

En un contexto recesivo, acompañado de alto desempleo en la periferia y amenazas de deflación en algunos países del bloque, Europa necesita desplegar estímulos que impulsen la recuperación. En este marco, planteó que la reciente decisión del Presidente del Banco Central Europeo de bajar las tasas de interés a 0,25% es una buena señal. Sin embargo, advirtió que esta rebaja de tasas pone a la política monetaria en una situación límite, ya que agota la capacidad de generar impulsos monetarios mediante instrumentos convencionales. Por lo tanto, expansiones adicionales deberán realizarse mediante programas de expansión cuantitativa, similares a los desplegados por Estados Unidos en los últimos años.

Díez sostuvo que, al contrario de lo que se pensaba hasta hace un año, los países periféricos permanecerán dentro de la zona Euro, por lo que seguirán procesando ajustes reales con desempleo elevado y caídas del salario real como mecanismos de recomposición de la competitividad externa. Alertó además que Grecia y Portugal no podrán honrar sus deudas en las condiciones actuales, por lo que deberán concretar operaciones de reestructuración de pasivos.

Por su parte, Gabriel Oddone disertó sobre las perspectivas de la economía uruguaya de cara a un nuevo año electoral. En este marco, realizó una breve introducción respecto al contexto internacional con foco en la política monetaria norteamericana y su eventual impacto en el precio de los commodities. A su vez, en el ámbito regional, analizó las perspectivas económicas para Brasil y Argentina de cara a los próximos años.

Respecto al contexto internacional, Oddone se refirió a las perspectivas de la política monetaria en Estados Unidos a la luz de los últimos datos de la actividad, y al impacto que un eventual desarme de los estímulos monetarios tendría sobre los determinantes del precio de los commodities. Señaló que, de aquí en más, serán los fundamentos reales los encargados de sostener los precios.

En relación a Brasil, puntualizó que el crecimiento será moderado en los próximos dos años y que la política económica tendrá menor margen para influir sobre la actividad, en particular a raíz del repunte inflacionario y del deterioro reciente del resultado fiscal. Asimismo, en términos de mediano y largo plazo, la economía deberá implementar una agenda de reformas a efectos de aumentar la productividad y viabilizar un shock de infraestructura.

En lo referente a Argentina, Oddone señaló que la economía atraviesa desde fines de 2011 una etapa de estancamiento relativo, marcada por el deterioro de superávit gemelos, inflación persistente, pérdida de competitividad y caída sostenida de reservas. Advirtió que el origen del deterioro macroeconómico radica en la perforación fiscal y que, por razones de economía política, no es esperable que las autoridades decidan llevar a cabo un ajuste en este sentido. Por tanto, ante la necesidad de paliar la preocupante erosión en el nivel de reservas, el Gobierno continuará inclinándose por medidas heterodoxas como principal herramienta de gestión.

En cuanto a Uruguay, el especialista sostuvo que la actividad económica continúa en la transición hacia una etapa de menor expansión, más alineada con el crecimiento potencial (en el entorno del 3%). Dicha transición será sin ?sobresaltos?, pero el alto nivel de inflación, al menos hasta 2015, restringe el margen de maniobra para minimizar efectos reales frente a la ocurrencia de un shock externo. En este marco, si bien el tipo de cambio no volverá a los niveles de mayo de 2013, se espera que la capacidad del peso de depreciarse intensamente en 2014 sea limitada por la persistencia inflacionaria, lo cual en último término diferirá la mejora de la competitividad.

Finalmente, en cuanto a las perspectivas de cara a un nuevo año electoral, Oddone advirtió que el legado fiscal ?cuantificado? para el próximo gobierno parece manejable. No obstante, una mayor rigidez del gasto y un escenario macroeconómico menos amistoso restringirán en cierta medida la iniciativa fiscal para las futuras autoridades.