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Gobierno y analistas ven riesgos en competitividad

El presidente José Mujica tiene ?bruta preocupación? por el precio del dólar, y no es la primera vez. En el sube y baja del tipo de cambio, Uruguay le pierde el ritmo a Brasil. En un entorno comercial cada vez más hostil, no solo a nivel mundial sino ? y principalmente ? con los grandes socios de la región, la pérdida de competitividad respecto al vecino del norte se convierte en un nuevo reto para el crecimiento.

En declaraciones al semanario Búsqueda, el mandatario sostuvo que analizará el tema con el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, y mantendrá una conversación al respecto con la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, para conocer de primera mano la posición del gigante norteño y el escenario por delante. ?Pienso mantener una conversación con Dilma para saber qué van a hacer ellos. Ver, hasta donde se pueda, qué pasos dará Brasil, porque está claro que esta situación también los está impactando a ellos?, sostuvo Mujica.

Según los analistas locales consultados por El Observador, la preocupación de Mujica es justificada, pero al igual que el mandatario, reconocen que el gobierno tiene poca capacidad de maniobra.

Para el economista Alfonso Capurro, de CPA Ferrere, si Uruguay quiere mantener la competitividad respecto a Brasil, debería emular la dirección de su política monetaria. Sin embargo, señaló que ?es difícil? que eso suceda debido a que ?está metido en un problema de inflación? que ?va a tener que atacar con una política monetaria contractiva y no tan expansiva como la de Brasil?.

El país norteño reaccionó ante la baja del tipo de cambio desde varios frentes. Desde la política monetaria, redujo la tasa de interés de referencia en 0,75 puntos porcentuales a 9,75% anual en un quinto recorte consecutivo.

Pero en Uruguay, en los 12 meses finalizados en febrero, el Índice de Precios al Consumo (IPC) acumuló un aumento de 7,94%, casi dos puntos por encima del rango meta oficial, de entre 4% y 6%. ?Hay una variable muy importante para la inflación que escapa al control del gobierno? dijo el experto, haciendo referencia a los salarios, que se encuentran fijados a 2013 por los Consejos de Salarios y le ponen a la inflación ?un piso muy alto?.

Según concluyó, ?el gobierno tiene muchas restricciones para elegir dónde poner el tipo de cambio?. Seguir a Brasil implicaría tolerar una inflación que se acerque ?peligrosamente? a los dos dígitos.

Por su parte, el economista Aldo Lema, socio de Vixion Consultores, explicó que el problema de la pérdida de competitividad con Brasil va más allá de lo estrictamente cambiario. Las presiones de demanda, tanto del sector privado ? por un fuerte aumento de los salarios ? como del sector público debido al déficit fiscal sostenido, deterioran la competitividad porque encarecen la economía respecto a sus competidores.

?Hay una caída del tipo de cambio real exacerbada por una política de gasto agresiva?, explicó. Con un horizonte electoral a tres años, sostuvo, la posibilidad de un mayor ahorro es muy acotada. De hecho, Brasil realizó un importante ajuste del gasto público, de US$ 30 mil millones ? 1,2% del PBI brasileño -, que permite acompañar la medida monetaria, quitando presión sobre el nivel de precios.

Al mismo tiempo, no cree que la política monetaria sea la herramienta que el gobierno deba usar para contener la pérdida de competitividad. ?Tasas más bajas serían como echarle combustible a una hoguera?, señaló. ?Si el presidente y el equipo económico están preocupados, deberían elevar la tasa de ahorro del gobierno y promover incentivos para que la gente ahorre más?.

Por su parte, el economista Javier de Haedo sostuvo que Uruguay enfrenta una situación de ?competitividad muy mala? debido a que Uruguay ?está prendido a un barrio muy caro?. Pero alejarse del barrio no es una opción. Según señaló, si el gobierno no acompaña a Brasil en sus políticas, ?vamos a tener un problema?.

Mientras que el país vecino recorta su gasto, en Uruguay el gobierno decide gastar los US$ 140 millones prefinanciados pero no ejecutados el año pasado, a pesar de un déficit fiscal de 0,8% a fin de año y 1,2% en los 12 meses finalizados en enero.

?Hay ministros que piden plata como chiquilines con caramelos?, ironizó. ?Para seguir a Brasil necesitamos una política fiscal más fuerte que dé espacio para flexibilizar la política monetaria? y, para eso, ?el presidente debe alinear a la tropa?, concluyó.


Noticia publicada en diario El Observador en edición del día viernes 9 de marzo de 2012.