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Inflación en riesgo de superar el 10% en los próximos meses

Innovaciones sobre el diagnóstico de precios. Nuestras proyecciones de inflación se venían ajustando al alza en los últimos meses y en más de una oportunidad habíamos alertado sobre la probabilidad creciente de que la inflación superara el 10%. En particular, en diciembre el escenario previsto para 2016 indicaba que la inflación iba a mantenerse en torno a 9,5% durante la primera mitad de este año. Dos innovaciones relevantes con impacto al alza en nuestras proyecciones de inflación se han plasmado en las últimas seis semanas: (i) un aumento mayor al esperado del precio del dólar, en un contexto de fuerte incertidumbre en los mercados financieros globales que derivó en salida de capitales de países emergentes, y (ii) una política de ajuste de tarifas de servicios públicos y combustibles que priorizó evitar un deterioro adicional del balance fiscal, provocando un incremento de tarifas superior a nuestras estimaciones de diciembre y mayor al que se había registrado en años anteriores.

Inflación se acerca al 10% en mayo. Teniendo en cuenta estas innovaciones, nuestras proyecciones de inflación actualizadas sugieren que la inflación interanual alcanzaría el 9,9% en marzo y se ubicaría virtualmente en 10% en mayo. Concretamente, la proyección puntual a mayo es de 9,96%, lo que deja los dos dígitos dentro del margen de error estadístico de los modelos de proyección. Naturalmente, shocks a la baja sobre los componentes volátiles del IPC (frutas, verduras y carnes) podrían evitar que la inflación 12 meses supere el 10%. En ausencia de eventos de este tipo u otras innovaciones, por definición impredecibles, Uruguay podría tener registros de inflación en dos dígitos en la primera mitad del año, algo que no ocurría desde agosto de 2004.

¿Qué efectos podría tener una inflación por encima del 10%? Al menos se pueden destacar tres: (i) efectos indexatorios, (ii) afectación de las expectativas, y (iii) respuestas de política económica.

(i) Efectos indexatorios: actualmente no existen gatillos automáticos que disparen ajustes de salarios ni pasividades en caso de que la inflación supere el 10%. Sin perjuicio de ello, una inflación superior al 10% llevaría al Poder Ejecutivo a convocar al Consejo Superior de Negociación Colectiva del Sector Público aunque no necesariamente para negociar salarios. Concretamente, el artículo 4 de la Ley de Presupuesto 2010-2014 establece que ?Si la variación del IPC medida en años móviles en cualquiera de los meses posteriores al ajuste fuere superior al 10% (diez por ciento), el Poder Ejecutivo convocará al Consejo Superior de Negociación Colectiva del Sector Público previsto en el artículo 11 de la Ley Nº 18.508, de 26 de junio de 2009, a los efectos de compartir información y analizar las medidas más adecuadas a adoptar. En estos casos, el Poder Ejecutivo queda habilitado a aplicar en el siguiente ejercicio financiero dos ajustes salariales semestrales.? Por tanto, la eventual corrección de salarios públicos dependerá de la decisión que adopte el Poder Ejecutivo. A su vez, en el sector privado, en los acuerdos celebrados desde junio de 2015, si bien son de naturaleza diversa, predomina el criterio definido por el Poder Ejecutivo de establecer cláusulas de salvaguarda en caso de que la inflación 12 meses supere el 12%.

(ii) El canal de las expectativas: si bien los efectos indexatorios por motivos contractuales no serían significativos a corto plazo, un aspecto a tener en cuenta es que el compromiso de mantener inflación por debajo del 10% ha sido hasta ahora la única ancla de las expectativas de todo el sistema de precios. Por tanto, una inflación superior al 10% supondría resignar el compromiso creíble sobre la inflación y, en consecuencia, afectar las expectativas favoreciendo un reajuste generalizado de precios. En este escenario, la reacción de la política económica y la comunicación de las definiciones que se adopten serán cruciales.

(iii) La respuesta de política económica para anclar expectativas: el balance de riesgos del escenario internacional ha obligado al gobierno a priorizar la recomposición del resultado fiscal. Debido a ello, en 2016 la política fiscal no podrá ser una herramienta para actuar sobre el nivel de precios como en los últimos años. Asimismo, la etapa del ciclo en la que se encuentra el mundo relevante para Uruguay, la inestabilidad financiera internacional imperante y la necesidad de recuperar competitividad con socios y competidores, desaconsejan usar el tipo de cambio como ancla antiinflacionaria. Como consecuencia de lo anterior, es muy probable que a muy corto plazo las autoridades terminen tolerando un nivel de inflación levemente superior al 10%. En este contexto, es muy importante que las autoridades económicas fortalezcan la coordinación y la comunicación de sus acciones de modo de evitar una espiral de precios. Ello requiere trazar un plan consistente para hacer converger la tasa de inflación a un rango meta creíble en un horizonte de tiempo preestablecido. Sería deseable que dicho plan fuera acompañado de una explicación detallada de las causas que, eventualmente, podrían terminar llevando a la inflación a romper el umbral de 10%.

En suma, las recientes innovaciones en materia fiscal y la depreciación del peso introducen más tensión sobre el sistema de precios. Ello será particularmente relevante durante el primer semestre de 2016. Nuestras proyecciones determinan que la inflación alcanzaría el 10% en mayo de este año. Sin perjuicio de lo anterior y dado que la inflación se ubicaría en 9,9% en marzo, cualquier evento no previsto en las próximas semanas podría llevar a la inflación a alcanzar los dos dígitos antes. Un escenario de este tipo, aumentará la tensión sobre las negociaciones salariales en curso y sobre eventuales revisiones de los convenios ya firmados. Asimismo, ante el inminente retorno de la inflación a los dos dígitos es clave contar con un plan antiinflacionario consistente, creíble y cuidadosamente comunicado de modo de evitar una espiral de precios.