CPA FERRERE
Novedades

Innovar no debe ser parte de la ?estrategia? de las compañías sino de su ?cultura? empresarial

A cierta altura de su vida, Estanislao Bachrach se cansó de vivir en laboratorios y ambientes hospitalarios. Tras años en Europa y Estados Unidos decidió volver a su país, Argentina, para realizar una maestría en Dirección de Empresas. Así fue que recomenzó su vida laboral, ?juntando? su formación científica como doctor en Biología Molecular y el mundo de los negocios, y enfocándose en tareas creativas.

Bachrach llegó a Uruguay para brindar una charla sobre innovación, en las oficinas de CPA Ferrere. El evento fue aprovechado por la consultora para hacer el lanzamiento de su nueva área de negocios, CPA Innovation, que funcionará a nivel interno para liderar el proceso de innovación de la propia compañía y para brindar servicios a otras empresas. Lo que sigue es una síntesis de la entrevista que Bachrach mantuvo con Búsqueda horas antes de su charla.

-¿Cuál es su formación, porque le presentan como neurocientífico?

Soy biólogo, doctor en Biología Molecular. No soy neurocientífico, ni neurólogo, ni médico, ni psicólogo. Tengo además un título en Dirección de Empresas. Me dediqué mucho tiempo a trabajar en hospitales, a trabajar con pacientes, con ejidos de pacientes, para entender las enfermedades en u sentido molecular. ¿Qué quiere decir? De una manera bien pequeña de estudiar por que se enferma la célula. Acompañando esos estudios estuve 10 años fuera de Argentina -5 en Europa y 5 en Estados Unidos- en los que me dediqué mucho a la neurociencia como docente o profesor.

-¿Cómo llegó a unir su formación científica con el mundo de los negocios?

Hubo un momento de mi vida, en 2006 o 2007, en que me aburrí, empecé a pasar mal de vivir en ambientes hospitalarios. Y tuve como especie de clic que me llevó a dedicarme a lo que me dedico ahora que es la creatividad. ¿Por qué n, en vez de llevar todos esos conocimientos de la neurociencia a mejorar la vida de los pacientes, que esta buenísimo, aplicarla a la vida de los impacientes? Los impacientes somos nosotros, la gente que está, entre comillas, sana. Hoy los científicos sabemos mucho sobre el cerebro, conocimientos descubiertos en los últimos 10 años gracias a la tecnología. Cosas que antes eran suposiciones de los científicos ahora se pueden ver en vivo y en directo. Una crisis profesional ?qué hacer, cómo hacer- me llevo a volver a la Argentina y hacer una maestría en negocios. E pronto las cosas solas se iban juntando.

-Por ejemplo, ¿en qué situaciones ve eso?

Las ideas aparecen cuando estás más tranquilo, ni cuando tenés más proyectos, más ruido y más intensidad de trabajo. Vienen, se te ocurren en el colectivo, en la playa, en las vacaciones, en la ducha. Entonces, las empresas que son exitosas, que innovan, como Samsung, Google, etc., tienen espacios para que su gente esté más tranquila. Ese es un ejemplo mínimo.

-¿Qué diferencias tiene su trabajo con el coaching o la psicología? ¿Como ordena su trabajo?

Tengo como tres grandes líneas de trabajo. Una es: sabemos cómo un cerebro es eficiente en el trabajo, cómo se distrae menos, cómo trabaja mejor el tema de la energía para estar menos cansado, cuántas prioridades tiene que ponerse por semana, cuántos proyectos pueden entrar física y literalmente en la cabeza para ser eficientes, cómo bajar el estrés, cómo bajar la presión y el miedo de las personas. Todo esto se puede tomar del lado psicológico, el coaching, la psicología, el budismo, y no está mal. Hoy yo lo miro del lado neurocientífico que es otra mirada, no es mejor ni peor, es distinta. La diferencia nuestra es que cuando decimos ?eso funciona así? es porque lo vimos en una resonancia magnética nuclear. Hay una base científica detrás. Eso es lo más difícil. La otra gran rama es justamente el cambio. Hoy hay mucho conocimiento de cómo cambia un cerebro. Entonces, trabajamos mucho en cómo cambiar equipos de trabajo. ¿Quién cambia primero? Generalmente el que cambia primero es el jefe o el que lidera el equipo. Es muy difícil porque los empresarios son personas exitosas y se preguntas: ¿Por qué tengo que cambiar si ya me va bien? Después podemos trabajar con el equipo y después con la organización. Es un trabajo arduo, porque el cerebro es reticente al cambio porque ya está cómodo, ya está bien. Por último, lo que más me apasiona es el tema de la creatividad. También hay evidencia científica acerca de dónde vienen las ideas, cómo hacer para tener más ideas, cuál tiene que ser el contexto para que tengas más ideas. Es decir, la ciencia habla de creatividad, pero no dice cómo hacer para tener buenas ideas sino para tener muchas ideas. La creatividad es algo que tiene valor y es nuevo. El cerebro no sabe buscar eso espontáneamente pero puede aprender a buscar muchas ideas nuevas y alguna va a tener valor. Es matemática: cuantas más ideas, más chances hay de que alguna tenga valor para tu empresa.

-¿Cómo incentiva a que la gente no se resista al cambio?

La gente quiere en teoría cambiar. En mi experiencia personal el cambio es posible pero depende del jefe, de si realmente lo quiere. Porque a veces lo quiere porque lo empujan. Si la gente ve que el jefe no está convencido, se da cuenta. Esto es lo que llamamos top down, de arriba para abajo. Esto es posible si el de arriba del todo está convencido de esto y se compromete a hacerlo. La palabra compromiso en neurociencia está muy de moda. Para los científicos un hombre comprometido es una persona que se da cuenta de que lo que va a hacer es bueno para el mismo, porque la primera condición del cerebro es que es muy egoísta.

-¿Tiene buenos resultados?

Fracaso en 90% de las veces. Probablemente porque no soy excelente en lo que hago, pero también porque no es fácil. No es una piedra mágica, una fórmula: no es decir ?con esta técnica ahora innovamos?. Tiene que ver mucho con la cultura del lugar.

-¿Qué consejo básico daría a un jefe para innovar?

Está muy de moda la innovación como estrategia en algunas compañías. ?Hay que innovar?, dicen, pero no tienen idea de lo que están hablando. El primer consejo es que innovar no es parte de la estrategia de la compañía sino de la cultura de la compañía. Innovar es recursos humanos, no es desarrollo de nuevos productos; innovar es la cabeza de las personas. Cómo las sintonizás para que entiendan de qué se trata esto. Primero tiene que ser parte de tu cultura. ¿Cómo hago cuando no es parte de mi cultura? Empezás de arriba para abajo, el CEO, el jefe, el dueño, tienen que decir ?vamos para ahí?. Fundamentalmente es un seteo mental que, si lo tiene puesto el jefe, se contagia hacia abajo.

-Pero hay que aplicarlo, no sólo decirlo?

Aplicarlo significa disponer una parte de tu tiempo y tu dinero a la innovación.

-Decía antes que las ideas innovadoras no surgen necesariamente en tiempo de trabajo son en situaciones de menos estrés. ¿Cómo se lleva a los empleados a un contexto de menos rigidez laboral?

Podés crear los espacios. Lo primero que hice cuando llegué acá es oler el lugar, mirar el lugar, lo cálido, lo agradable. Si vos estás las ocho horas de trabajado frente a tu computadora, frente a clientes y proveedores, como trabajamos la gran mayoría, es difícil que tengas una idea innovadora. Entonces, o la empresa le da el espacio, o le da una cantidad de proyectos que tengan esos espacios, o premia de alguna forma a aquellos que traigan ideas de afuera. En general los premios no son económicos porque la plata es el enemigo número uno de la creatividad. El premio económico sirve mucho a corto plazo, pero a largo plazo las personas están esperando cada vez más el premio. La motivación extrínseca y la creatividad son súper enemigos. Las empresas rompen la creatividad de la gente premiándolos de esa forma.

Artículo publicado en semanario Búsqueda, en edición del jueves 01 de agosto de 2013.