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La mutación y los retos del negocio bancario en Uruguay

En 1998 la plaza financiera uruguaya tenía 26 bancos entre internacionales, el República (BROU) y privados nacionales. Cinco años más tarde, tras la crisis de 2002, quedaban 13 instituciones. Luego comenzó el proceso de fusiones y así en 2013 quedaban 12, en 2014, 11 y este año quedarán 10 bancos una vez se concrete la compra del Discount Bank por parte del Scotiabank.

La concentración bancaria se visualiza además en que en 2003 los cinco principales bancos privados (el ABN-AMRO, el Nuevo Banco Comercial, el BBVA, el Itaú y el Discount) tenían el 81% de todo el negocio de la banca privada mientras que el año pasado, los cinco principales (Santander, Itaú, BBVA, Scotiabank más Discount y HSBC) tienen el 95%, señaló en diálogo con El País el Socio de CPA Ferrere, Bruno Gili, uno de los principales asesores en temas financieros.

Además se dieron otros fenómenos, entre 1998 y la actualidad desapareció la banca privada nacional y el foco del negocio bancario en Uruguay cambió al menos dos veces. Lo que sigue es un resumen de la mutación del sector y los desafíos que tiene por delante.

Cambio de modelo

En los 90 la gran cantidad de bancos (en comparación con el negocio uruguayo) tenía su explicación: el foco estaba en el negocio regional. "Uruguay era grado inversor y Argentina y Brasil no, entonces se hacía trading regional", afirmó Gili. Así los bancos recibían depósitos de ambos países (los depósitos de no residentes llegaron a ser el 50% del total) y también daba créditos a empresas argentinas sobre todo. Precisamente, esto último (y no la fuga de depósitos argentinos) fue lo que más complicó a la banca uruguaya en la crisis de 2002.

Tras la debacle, la plaza financiera uruguaya cambió el modelo de negocio. En parte por el nuevo contexto local (con la mayor parte de los depósitos a la vista en vez de a plazo) y por el internacional (buenas tasas de interés), las instituciones privadas se enfocaron en captar ahorros pagando poco y nada y colocarlos en el exterior a tasas de interés de 5% y 6%. Eso era ganancia segura y sencilla para la banca.

Ese negocio se terminó en 2008 con la crisis internacional por la caída en las tasas de interés que impulsaron los países para reactivar sus economías. "Para tener resultados luego de la crisis de 2008 la banca se volvió transaccional, es decir tiene que hacer negocios en el país. Antes de 2008 el negocio era colocar dinero en el exterior, después ya no existe porque no hay buenas tasas que paguen", explicó Gili.

A su juicio, eso justifica también la concentración de la banca, ya que las instituciones necesitan ganar escala. Eso condujo a las compras de ABN-AMRO por Santander, de Crédit Uruguay por BBVA, de Lloyds por Heritage, de la banca de consumo de Citi por Itaú y de Discount por el Scotia.

Con las mutaciones en el modelo, "el volumen de negocios se multiplicó por tres. Entre 2003 y 2014 pasó de US$ 15.000 millones a US$ 48.000 millones. Ese ritmo de crecimiento es más o menos el mismo que el de la economía. La banca creció acompañando la economía, no creció al doble o al ritmo de la inversión que pasó de representar 13% del PIB a 25% del PIB", afirmó el socio de CPA Ferrere.

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