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Lineamientos para la próxima ronda de negociación colectiva recogen los cambios en la coyuntura económica

El contexto: desaceleración y deterioro del mercado laboral

  • En un marco donde la desaceleración de la actividad y el deterioro del mercado laboral constituyen hechos consolidados, la política económica afronta el desafío de procesar un reordenamiento macroeconómico que permita amortiguar los impactos adicionales que este nuevo escenario pueda tener sobre la actividad y el empleo. En este sentido, la próxima ronda de negociación colectiva emerge como uno de los desafíos principales para lograr una transición ordenada hacia una etapa más moderada del ciclo económico.
  • Puntualmente, los últimos datos sobre el mercado de trabajo confirman el deterioro: el desempleo alcanzó el mayor registro en los últimos seis años (8,1%) y el repunte ya no está asociado a una oferta laboral más pujante sino que es producto de la destrucción de empleos (22.600 si se compara con un año atrás). Adicionalmente, la realidad a nivel sectorial es marcadamente heterogénea en tanto hay sectores que aún mantienen el crecimiento al tiempo que otros continúan contrayéndose.

Los nuevos lineamientos propuestos por el Poder Ejecutivo

  • Es en este marco donde el Consejo de Ministros presentó las pautas para la negociación colectiva del sector privado. En líneas generales, los lineamientos anunciados parecen internalizar los cambios en la coyuntura al tiempo que introducen innovaciones significativas respecto a instancias anteriores.

. Aumentos diferenciales por sector. Desde un abordaje microeconómico, las pautas internalizan las distintas realidades que enfrentan los sectores y promueven aumentos salariales diferenciales en base a la autoclasificación de cada sector a cargo de las partes. En función de esa clasificación se fijará un piso de incremento salarial según el detalle del siguiente cuadro. Si bien las autoridades establecieron que los distintos grupos deberán autocalificarse, a modo de referencia determinaron que se consideran dinámico aquellos sectores con crecimiento superior al 4% anual, en tanto que los sectores en dificultades comprenden aquellos que ?son beneficiarios de subsidios del Estado, en riesgo de empleo, con envíos importantes a seguro de paro, con problemas de competitividad?.

. Aumentos nominales semestrales. Por otro lado, al analizar los lineamientos desde un enfoque macroeconómico las nuevas pautas apuntan hacia aumentos nominales de los salarios a realizarse semestralmente, con correctivo de inflación a los dos años. Esto supone un cambio respecto a las pautas anteriores y apunta a reducir el carácter indexatorio que tiene actualmente el esquema de ajustes salariales, en el que los correctivos de inflación se aplican anual o semestralmente (dependiendo del convenio vigente en cada grupo). De este modo, se acabaría el correctivo entre inflación e inflación esperada tal como lo conocimos en la última década y las correcciones destinadas a acotar las pérdidas de poder adquisitivo, no supondrían una propagación del fenómeno inflacionario como sucede actualmente.

. Cláusula gatillo si inflación supera el 12%. Con el objetivo de evitar un deterioro del poder de compra de los salarios durante los dos primeros años de vigencia del convenio, el Poder Ejecutivo sugirió la inclusión de una cláusula gatillo. En caso de que la inflación interanual supere el 12%, al mes siguiente se realizará la corrección por inflación.

. Aumentos adicionales por productividad. Además de los aumentos de base detallados en el cuadro anterior, cabe destacar que el Gobierno promueve incentivos por productividad, mejora de procesos y servicios. Estos aumentos ??serán a nivel de empresas, de conjunto de empresas o por rama (será decisión de las partes). En todos los casos los incentivos deberán estar por encima de los mínimos establecidos para la rama de actividad.?

Evaluación de los lineamientos: implicancias sectoriales y macroeconómicas.

  • En primer lugar corresponde aclarar que el esquema de aumentos nominales con un gatillo de inflación en 12% no constituye una novedad, ya que había formado parte de las propuestas del Ministerio de Economía y Finanzas en la quinta ronda de negociación colectiva iniciada en 2013, con el objetivo de interrumpir la inercia inflacionaria, contemplar la heterogeneidad sectorial y evitar un agravamiento de los problemas de competitividad que ya en aquel entonces evidenciaban algunas ramas. En aquella oportunidad el esquema de aumentos nominales fue presentado con una alternativa (frente a la opción tradicional de inflación esperada más correctivo anual/semestral), alternativa que tuvo muy baja aceptación. En esta ocasión, el esquema de aumentos nominales se presenta como pauta única.

    Presione aquí para ver los lineamientos planteados por el Ministerio de Economía y Finanzas en 2012.

  • El esquema de aumentos diferenciales por sectores de acuerdo a su situación implica una adaptación del esquema de fijación de salarios más acorde a la realidad económica imperante en la actualidad. Aumentos más moderados para sectores en dificultades deberían amortiguar el costo en términos de empleo de los shocks externos (caída de precios internacionales en agronegocios y deterioro de competitividad más recesión en los sectores de inserción regional). De todas formas, cabe destacar que en muchos de estos sectores estas pautas no serán suficientes para recomponer la competitividad o asegurar la reinserción de sus exportaciones. En contrapartida, en estos sectores los trabajadores podrían asistir a una erosión del poder de compra de sus salarios durante los primeros 24 meses del convenio, erosión que sería corregida a los dos años de iniciado el convenio o en caso de que la inflación supere el 12%.
  • Las pautas definidas por el Poder Ejecutivo inducen a una moderación salarial y disminuyen las presiones inflacionarias. En efecto, en un contexto de crecimiento económico por encima del crecimiento potencial y reducción permanente del desempleo, entre 2006 y 2014 los salarios privados crecieron a un ritmo promedio anual de 13%, generando presiones de costos para las empresas, presiones que se trasladaron a precios en los mercados no transables y que afectaron al rentabilidad/competitividad en algunos sectores exportadores (aquellos que no disfrutaron de incrementos de precios o aumentos significativos de productividad). Aumentos de salarios más moderados deberían contribuir a reducir las presiones de costos y también la presión sobre precios del lado de la demanda, en la medida en que el ingreso de los consumidores crecerán a un ritmo más modesto.
  • Nuevo sistema de correctivo reduce inercia inflacionaria en la medida que evita retroalimentación permanente entre precios y salarios. El sistema de correctivo semestral/anual vigente desde 2005 constituye una rigidez a la baja de la inflación. En efecto, aumentos transitorios del IPC en el mes previo a la aplicación del correctivo (debido a un shock sobre el precio de frutas y verduras como el ocurrido en febrero de 2014) podrían derivar en aumentos de salarios en toda la economía, transformando un shock transitorio en un incremento permanente de los costos. En mercados no transables con estructura de baja competencia, la presión de costos favorece el traslado a precios. Un correctivo inflacionario de menor frecuencia permitiría reducir los mecanismos de propagación de shocks. De esta forma, el correctivo cada 24 meses busca evitar que shocks transitorios de precios se trasladen a incrementos de salarios en toda la economía, pasando a formar parte del núcleo duro de presiones inflacionarias.
  • En la medida que los aumentos nominales planteados por el Poder Ejecutivo convergen a cifras inferiores a los registros actuales de inflación, evitar una erosión del salario real durante los dos primeros años de vigencia del acuerdo requiere una moderación de la inflación. La implementación de estas pautas salariales constituye una nueva oportunidad para que las Autoridades impulsen un plan creíble y consistente para iniciar un camino de convergencia de la inflación al rango meta, asegurando la consistencia de la política fiscal con estas pautas salariales y con la política monetaria contractiva que se ha desplegado en los últimos años. Más aún, estas pautas implican que, a diferencia de lo ocurrido en la última década, donde el crecimiento de los salarios reales estaba asegurado anualmente por el mecanismo de correctivo, en este nuevo esquema los trabajadores tienen incentivos para reclamar la implementación de un plan de desinflación creíble y consistente que minimice el deterioro del salario real.