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Los desafíos de una nueva coyuntura: shock regional sin ancla fiscal

En el marco de la reunión trimestral de clientes del Servicio de Análisis y Pronósticos Económicos realizada en el auditorio del Edificio FERRERE, los economistas Gabriel Oddone y Alfonso Capurro disertaron sobre los desafíos de la economía uruguaya ante una nueva coyuntura.

En relación al escenario internacional, Oddone analizó el contexto macroeconómico en Estados Unidos y su impacto sobre las perspectivas del dólar y las tasas de interés. A este respecto, destacó que las políticas de la Administración de Donald Trump están apuntalando la economía norteamericana, generando un “sobrecalentamiento” y un mayor activismo monetario por parte de la Reserva Federal. Producto de ello, el dólar comenzó a fortalecerse a nivel global y se consolidó un escenario de tasas de interés más restrictivo para las economías emergentes. En algunos casos, lo anterior generó importantes correcciones financieras que introdujeron mucha presión sobre las economías con fundamentos macroeconómicos más débiles. El caso de Argentina y Turquía son ilustrativos de lo anterior. Puntualmente, en el caso de Argentina, el nuevo escenario internacional compromete la recuperación que estaba prevista para este año. La debilidad de los fundamentos macroeconómicos, principalmente en el frente fiscal y externo, junto con las elevadas necesidades de financiamiento no permiten afirmar que lo peor ya quedó atrás.

Como resultado de lo anterior, Uruguay está recibiendo un shock externo negativo amplificado por la fragilidad regional. Sobre este punto disertó Capurro, cuya exposición giró en torno a dos ejes: ¿hay riesgos de estancamiento en Uruguay? y ¿está amenazado el investment grade?.

En relación a la primera interrogante, el economista señaló que el crecimiento de la economía uruguaya se moderó en los últimos trimestres y continuó siendo asimétrico. En concreto, la economía uruguaya creció 2,2% interanual en el primer trimestre. Si se excluye el efecto refinería, el crecimiento fue 1,8%. Además de la moderación, la expansión del PIB sigue siendo asimétrica y concentrada en muy pocos sectores. En este marco, la inversión sigue sin reactivar y el mercado laboral no revierte el deterioro. En términos de perspectivas, la economía continuará creciendo en 2018 y 2019, pero existe riesgo de estancamiento. Con un mayor estrés financiero en Argentina, el crecimiento del PIB podría ubicarse por debajo del 1% en 2019.

Respecto a la segunda interrogante, Capurro analizó la trayectoria fiscal de los últimos años y su impacto sobre la dinámica de la deuda. Sobre ello, subrayó que las metas no se cumplirán y que el déficit de las cuentas públicas seguirá por encima de 3,5% del PIB. Producto de esta fragilidad fiscal, el investment grade está amenazado. Sin embargo, el perfil de endeudamiento “permite” postergar ajustes.