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Tornados, inundaciones y tributos departamentales

Artículo de Gustavo Viñales para El Observador

A pocos días del tornado que azotara trágicamente la ciudad de Dolores y mientras miles de evacuados por las crecidas de los ríos en varios departamentos del país retornan a sus hogares, vemos las presiones entre los gobiernos departamentales y el gobierno nacional acerca de quién paga los daños y de dónde sale el dinero, si de partidas previamente asignadas para infraestructura o de nuevas partidas previstas en el presupuesto nacional para eventos graves o imprevistos.

Tenemos otras preguntas más complejas, que refieren a ¿cómo y cuándo el Estado - en sentido amplio ? debe asumir el costo de la reconstrucción derivado de catástrofes o eventos graves?, y en estos casos, ¿es responsabilidad de los gobiernos departamentales o del gobierno nacional?, y en cualquier caso, ¿de dónde salen los dineros para esa reconstrucción?, ¿tenemos fondos de reserva previstos o simplemente reaccionamos ante la adversidad? Caben múltiples respuestas, pero en todas ellas la principal fuente de ingreso serán los tributos nacionales y departamentales, que pagamos todos los contribuyentes.

Me centraré en los tributos departamentales y cómo han evolucionados en los últimos años. Los principales ingresos tributarios lo constituyen la contribución inmobiliaria, rural y urbana, y la patente de rodados, luego existen tasas e impuestos de menor peso relativo.

Cómo observamos en el gráfico, la contribución inmobiliaria rural descendió de un 66% del total de ingresos conformados por los tres tributos en 1989, a un 24% de los mismos en el 2014. En sentido opuesto, la patente de rodados pasó de un 29% en 1989, para tener en 2014 el 73% del total. La contribución inmobiliaria urbana-suburbana, se mantuvo en un nivel relativamente menor, del 5% en 1989 y del 3% en 2014.

En grandes números, actualmente los ingresos tributarios departamentales se componen de: 70% patente de rodados y 30% contribución inmobiliaria.

La imposición sobre determinados elementos patrimoniales, como inmuebles, son de las figuras más antiguas de establecer impuestos. Actualmente los tributos sobre inmuebles constituyen una fuente importante de ingresos para las haciendas subnacionales en USA y en Europa.

Este tipo de impuestos se basan sobre el principio del beneficio, el inmueble cómo un indicador razonable de los servicios municipales recibidos, de las obras municipales, de la limpieza, del alumbrado y hasta de la seguridad local. En la misma línea de razonamiento, el tributo que recae sobre la tenencia de automóviles, se asocia a los servicios vinculados con la circulación de vehículos, con el control y vigilancia del tránsito, la construcción de caminería, los estacionamientos, etc.

En ambos casos el tributo no se concibe como un gravamen patrimonial sino que se usa el valor de un bien como indicador del beneficio obtenido por su propietario.

Con estos conceptos y volviendo al gráfico, analizamos el descenso de la contribución inmobiliaria y el ascenso de la patente de rodados: las causas son variadas y hasta se intentará explicar por el aumento del parque automotriz, pero la causa principal ? no es exclusiva de Uruguay sino de la región ? deriva de la dependencia de las transferencias que reciben los gobiernos subnacionales del gobierno nacional, que ha generado incentivos perversos en las administraciones tributarias locales y un permanente deterioro en la gestión de la contribución inmobiliaria.

El deterioro refiere al mantenimiento de los catastros nacionales y departamentales en tanto base imponible del tributo y que requieren actualizaciones periódicas para reflejar la realidad y tener mayor equidad en el gravamen, naturalmente guardando relación con la alícuota aplicada; y por otra parte el deterioro referido a la gestión de la administración tributaria departamental en el cobro y fiscalización de la contribución inmobiliaria, por la calidad de los servicios y tecnologías aplicadas para ello.

Como conclusión, basados en un estudio reciente del BID referido al impuesto a la propiedad inmueble en América Latina, ?El potencial oculto?, aportamos algunas recomendaciones o desafíos relevantes para el futuro:

? Diseñar sistemas de transferencias nacionales que promuevan el esfuerzo fiscal local.

? Realizar una gestión eficiente del impuesto, a través de oficinas o agencias especializadas en su administración, y centralizadas, considerando el éxito del programa SUCIVE en la patente de rodados.

? Promover el establecimiento de un marco normativo claro del gobierno nacional, que instituya reglas de juego válidas y transparentes para los gobiernos subnacionales.

Contacto:

Gustavo Viñales ? gvinales@cpaferrere.com